Lo primero que debemos hacer a la hora de afrontar un problema con tapping es puntuar la intensidad con la que ese problema nos afecta. Para eso debemos puntuar de 0 a 10 cuánto nos afecta, nos duele, nos cabrea, etc…ese problema. Es decir, debemos puntuar de 0 a 10 cómo de intensa es la emoción que queremos tratar.
Un 10 sería estar a punto del colapso, ya sea por una pena insoportable, por una ira incontenible, o por cualquier emoción que se nos ha ido de las manos y que nos resulta completamente incontrolable.
Si por el contrario es un problema que no nos afecta absolutamente nada y estamos en un estado de paz y armonía total ese problema tendría una puntuación de 0. La meta del tapping es conseguir que la intensidad de los problemas se reduzcan a 0.
Pero, por desgracia el 99% de los problemas están entre el 1 y el 10.
Bien, imaginemos que estamos intentando superar la muerte de un ser querido. E imaginemos también que el problema nos afecta un 8 sobre 10. Pues bien, en una sesión de tapping ideal, lo que ocurriría es que poco a poco y con cada ronda, la intensidad de la emoción se iría reduciendo poco a poco. Y al cabo de un par de rondas nos afectaría un 6, luego un 3 y así hasta que llegaríamos a 0.
En ese momento estaríamos en paz y no sufriríamos con el problema, sino que estaríamos en total armonía con nuestras emociones.
Ejercicio nº 1
Busca al menos 20 cosas que te preocupen y haz una lista con ellas. Acto seguido puntúa la intensidad con la que esas cosas te afectan, te molestan o te preocupan en una escala de 0 a 10.